Soluciones para la lluvia ácida
- Rebajar el nivel de azufre en los combustibles fósiles.
- Reducir el consumo de los combustibles fósiles.
- Impulsar el uso del gas natural en industria.
- Impulsar el transporte eléctrico.
- Introducir el convertidor catalítico de tres vías.
Dengue, resfriados, influenza común y pandémica, neumonías, diarreas, leptospirosis, hepatitis, tuberculosis e incluso cólera son algunas de las enfermedades que pueden reactivarse por la acumulación de aguas que actúan como criaderos de vectores y canales de transmisión de virus y bacterias y por el hacinamiento
La lluvia acida, igual que sus derivados, producen grandes alteraciones en todos los ecosistemas, construcciones, problemas en la vida humana, etc. Aumentan la acidez de las aguas de ríos y lagos, lo que produce importantes daños en la vida acuática, tanto piscícola como vegetal.
Soluciones
- Reducir el nivel máximo de azufre en los diferentes combustibles.
- Trabajar en conjunto con las fuentes fijas de la industria para establecer disminuciones en la emisión de óxidos de azufre (SOx) y de nitrógeno (NOx), usando tecnologías para el control de emisión de estos óxidos.
Se conoce como causa al fundamento, motivo, origen y principio de algo. Por ejemplo: si una persona tropieza con algún obstáculo, y se lesiona la rodilla, la caída es la causa de la lesión. La causa es el motivo o razón para obrar. Por su parte, lo contrario de causa es consecuencia, conclusión, efecto, derivación.
La lluvia ácida puede generar diferentes efectos sobre el plantea, 5 casos pueden ser: acidificación del agua, daño en vegetación, corrosión total, daño en los suelos, erosión, emisión de gases tóxicos. Un ejemplo claro de esto es cuando el agua aumenta de acidez, ya sea de ríos, lagos o pozos.
Los agentes causantes de la acidificación son el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno y el amoníaco, provenientes de las emisiones de las grandes centrales térmicas que queman combustibles fósiles, los motores de los coches, las calefacciones, las plantas industriales y el amoníaco aportado en grandes cantidades
La lluvia ácida produce daños importantes en la vegetación, y acaba con los microorganismos fijadores de nitrógeno. Un efecto indirecto muy importante es el empobrecimiento de ciertos nutrientes esenciales por lo que las plantas y árboles no disponen de estos y se hacen más vulnerables a las plagas.
Algunos ácidos de nitrógeno contribuyen mediante un proceso similar. Cuando lluvias ácidas caen en lagos montañosos, el ácido disuelve el aluminio, que después obstruye las branquias de los peces. La lluvia ácida también retira nutrientes del suelo. Muchos árboles mueren por la lluvia ácida.
Los óxidos de azufre (SO2) y los óxidos de nitrógeno (NOx) son los principales compuestos precursores de lluvia ácida, sin embargo, en este fenómeno participan otros compuestos de cloro, amoniaco y compuestos orgánicos volátiles (COV), entre otros.
El término lluvia ácida fue utilizado por primera vez por Robert Angus Smith, quien investigaba la química del aire de las industrias británicas en 1850. Smith demostró que estas fábricas hacían emisiones directas al aire de hollín y sustancias que cambiaban la química de la lluvia haciéndola más ácida.
Plantar árboles para que absorban el aire contaminado. Concienciar a la población sobre la importancia de reducir el consumo de energía en los hogares. Fomentar el uso del coche eléctrico y de otros vehículos no contaminantes, como la bicicleta.
China, Japón e India son los países más perjudicados debido a que el carbón es su principal fuente energética, seguidos por Estados Unidos y Canadá. En Europa, la lista la encabezan los países nórdicos, Holanda y Reino Unido, mientras que en España, las zonas más afectadas son Galicia, País Vasco y parte de Cataluña.
La lluvia ácida se forma cuando la humedad en el aire se combina con los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre emitidos por fábricas, centrales eléctricas y vehículos que queman carbón o productos derivados del petróleo. En interacción con el vapor de agua, estos gases forman ácido sulfúrico y ácidos nítricos.